CONSUMO DE FRUTOS SECOS DE LA MADRE DURANTE EL EMBARAZO Y NEURODESARROLLO INFANTIL
El diario LA VANGUARDIA, en su edición del 7 mayo pasado, informa de los resultados de un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro de investigación impulsado por La Caixa, que revela que los niños cuyas madres consumieron de promedio 41 gramos de frutos secos, durante los 3 primeros meses de embarazo, observaron un mejor rendimiento cognitivo durante hasta los 8 primeros años de vida.
Este estudio, en el que han participado 2.200 mujeres embarazadas, publicado en la revista European Journal of Epidemiology establece una relación directa entre una dieta rica en frutos secos y el desarrollo neuropsicológico de los niños, que fue evaluado mediante test practicados al año y medio, a los 5 años y a los 8 años.
Los resultados de los test evidencian una mejor función cognitiva y capacidad de atención y memoria de trabajo a largo plazo de los niños.
Aunque los investigadores no han sido capaces de identificar los mecanismos biológicos que intervienen, especulan que los efectos beneficiosos se derivan del alto contenido de ácido fólico y ácidos grasos esenciales, como los omega3, de los frutos secos (especialmente las nueces y las almendras por delante de los cacahuetes) que se acumulan en los tejidos nerviosos.
Según declara la investigadora Florence Gignac, el primer trimestre es un período crítico al experimentar el cerebro, en esta fase de la gestación, complejos procesos como el desarrollo de los tejidos nerviosos en los que la nutrición de la madre supone un factor determinante para el neurodesarrollo del feto.
Señala también que los efectos beneficiosos en el estado del cerebro, en edades más avanzadas, han sido probados en anteriores estudios científicos.
El investigador Jodi Julvez informó que los datos obtenidos, teniendo en cuenta la ingesta de frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones y cacahuetes integraron la dieta de las mujeres embarazadas participantes) en el tercer trimestre del embarazo presentaron una asociación con el desarrollo neuropsicológico mucho más débil.
Este hecho podría deberse, en opinión de Florence Gignac, a que el ritmo de desarrollo del cerebro no es igual en toda la gestación, al observarse periodos de más sensibilidad a la dieta materna.
En el estudio las mujeres embarazadas ingirieron, de media, 41 gramos de frutos secos a la semana, muy por debajo de las recomendaciones de la Guía de la alimentación saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), que aconsejan entre 3 y 7 raciones de 25 gramos semanales.
Cignac, F., Romaguera, D., Fernández-Barrés, S. et al. Eur J Epidemiol (2019).
https://doi.org/10.1007/s10654-019-00521-6
https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10654-019-00521-6


